Tía Mila

Se nos fue tía Mila. Se fue ayer. Fueron 95 años bien vividos. Creo que fue feliz la mayor parte de su vida. Valiente y de armas tomar. Siempre alegre y graciosa. Con un humor envidiable, humor negro como el que me gusta mí. Gracias a todos los buenos recuerdos que me deja me voy secando las lágrimas con una servilleta de Coca-Cola y Avianca. De esas servilletas aparentemente ecofriendly que son como una lija, así de paso me hago una microdermabrasión en el área alrededor de los ojos que ya deporsí es delicada y no creo que haga bien.

Sí, otra vez me toca regresar en avión a despedir a alguien querido. Digo despedir para que suene más poético pero en realidad uno se despide en vida. Esta cabrona maña de la muerte de llegar sin avisar. No hay de otra. Es lo único seguro en esta vida…. y todo lo cliché alrededor del tema. Tema que a veces es un poco incómodo. Para que no lo agarre desprevenido, aquí unos cuantos bullets en desorden de qué hacer -o no hacer- en estos casos según mi experiencia y que surgen a raíz de notificar de la partida de tía Mila a mis amigos:

1. Siempre, siempre, siempre manifiéstese. Como sea pero hágalo. Telegrama, Facebook, llamada telefónica, Skype, Whatsapp, mensaje de texto y mejor aún si se manifiesta en persona. Todo gesto de solidaridad uno lo agradece. Todavía me acuerdo de la gente que me visitó, llamó o escribió cuando mi hermano murió hace muchos años. Un amigo me llamó por teléfono (todavía no existían los celulares) y me pasó a otro amigo que claramente no estaba preparado para hablarme y me preguntó cómo me sentía (error #1) a lo cual inmediatamente después de mi respuesta me dijo (error garrafal #2): “… y dicen que se pone peor…”. Pocas palabras han sido tan poco empáticas pero tan sabias. Sí, increíble pero se pone peor con los días. ¡Tenía toda la razón! Ahora la historia es graciosa. Aquel pobre hombre tartamudeando, buscando las palabras para reconfortarme, haciendo leña del árbol caído y además preparándome para lo que venía con esa cápsula (bomba) de sabiduría. ¡La verdad, todo un valiente! A veces no damos el pésame porque ya es muy tarde. No, nunca es tarde. Pero hágalo lo más pronto posible y de la manera en que su corazón le diga que es lo correcto.

2. Sea empático. O al menos trate. Yo sé que es normal decir que lo siente, que lo lamenta. No, lo más seguro es que no lo sienta ni parecido. Si sintiera ese dolor en ese momento sería horrible para usted también. No queremos más gente con dolor de ese que hace que el corazón duela. No diga nada. Sólo abrace. O mande el abrazo por escrito (sí se puede). Acompañe. Ofrezca su ayuda, su compañía. En silencio. A Mami le dijeron en algún momento: “mejor que se fue porque no sabés si él iba a caer en las drogas”. ¿Eso fue en serio?!!! Un claro ejemplo de empatía. Otro ejemplo es: “¿y cómo fue el accidente?” o ¿de qué murió?” NO. NO. NO. Esto no debe hacerse. Si la persona solita quiere hablar de la partida de su ser querido, escúchelo pero no le pregunte.

3. Son eventos sociales pero compórtese. Los que hemos estado del otro lado (no literal, por dicha) oímos todas las tonteras que se hablan alrededor, las carcajadas, las conversaciones vacías…. tal vez es mucho pedir pero hable bajito. No sea tan emotivo como en una boda o en un bautizo. Los del otro lado (no literal) están dolidos pero no sordos. Trate de ponerse del otro lado. Insisto, no es literal.

4. Chats grupales. Si está dando el pésame por aquí, absténgase de mandar chistes y memes al menos por ese día. Sea empático. Otra vez. Acompañe al menos hasta que el día se acabe. Tengo un chat con dos amigos a los que les informé ayer (Día de San Valentín) de la partida de mi tía. Durante toda la mañana un amigo había enviado 200 chistes sobre el famoso día. Unos vacilones, otros pasados pero todos haciendo chota del día. Después de darme el pésame, a los 3 minutos mandó algo que empezaba con “verdadero amigo no es el que….” y me emocioné al abrirlo pero para mi sorpresa continuaba con algo como: “… te manda flores o te escribe. Un verdadero amigo es el que te manda la lista de los 50 porn sites…” Y a continuación, EN SERIO, venía la lista de los sitios de pornografía. Lo borré de inmediato, ¡no fuera a ser que le diera click a uno sin querer!

Tenemos que entender de quién y de dónde vienen las cosas. Y prefiero tomármelo con humor. Me ayuda a sanar. Al final, todo se resume en empatía. Es un poco (o mucho) de sentido común.

Aquí voy nerviosa en el taxi. Ya casi voy a abrazar a Mami y a mis primas queridas y ojalá ser una buena compañía.

Si le contara esto a tía Mila se estaría riendo, no me queda la menor duda.

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