Una tal full-anna

Si mi nombre tuviera una pronunciación en otro idioma diferente al español, lo entendería. Si fuera compuesto junto con otro nombre largo, también lo entendería. Si yo hablara enredado, igual lo entendería. Pero es español, es solo un nombre y no hablo de una manera complicada como para que se entienda otro nombre. 
Algunas cosas que a menudo suceden:

Pasé un fin de semana largo en una finca con varia gente que no conocía. Hice clic con una de ellas y a mi regreso le envié un mail con mis datos como habíamos quedado para invitarlos después a la casa. Mi mail tiene mi nombre completo y así le llega al recipiente, mi firma al pie del mail tiene nombre y apellido. Además le escribí al final del mail: “Con cariño, Anastasia”. Su amable respuesta iniciaba con un: “Querida Magnolia….” ¿En serio?!!!  ¡Ni siquiera tengo nombre de flor como para que las haya confundido! Este pasó de largo. 

Tacha. Tachita. Ese es del colegio. Nunca me gustó. El primero menos que el segundo. Inevitable pensar en el horrible dictador del hermano país al norte del mío. Y peor aún acordarme de que con ese nombre me molestaban. ¿Algo más feo para una chiquita de edad escolar que la llamen como un hombre? La mamá de un vecino del barrio cuando me conoció me dijo: “como Anastasio Somoza…ja-ja-ja”. La señora aparte de que no tenía tacto, tenía cara de bruja, se rió como una y para mí, de ahí en adelante nunca dejó de serlo.

– “¿Me dijo que su nombre es Anastasia Alfaro?” me pregunta la señorita por teléfono. – “No señorita, eso se lo acaba de inventar usted porque hizo una relación con el colegio que lleva el nombre del educador de apellido Alfaro. Ni siquiera le he dicho mi apellido”. Le contesto con los ojos vueltos para arriba. Pero en este caso el nombre no se ve afectado. Estuvo cerca.

Natalia. Natasha. Nicole. Nastassja.
“Escriba por favor la dirección de mi e-mail con “s” no con “c”, de lo contrario nunca me va a llegar” advierto siempre.
“Con doble “s”…?” “Al final o al principio…”? “Intercalada…?” “No era con “c”…? ”Lleva “h”…?

Algunas de las maravillosas preguntas que tienen que ver con la ortografía de mi nombre. 

Es mejor cuando me relacionan con la zarina porque la historia de la rusa tiene el elemento de la realeza. 
Por lo menos pocas veces me nombran a la hermanastra de Cenicienta.

Mi preferido es cuando llegó el hijo de un jefe a la oficina. Él estaba pintando cuando me lo presentaron. Tendría unos 5 años. Me volvió a ver y siguió pintando. Pasaron unos segundos, alzó la vista con cara de incrédulo pero muy concentrado y me dijo: “en serio, ¿cómo se llama usted”?

Muchos deciden afectuosamente acortar mi nombre a Ana. A-nas-ta-sia. Por ningún lado veo el Ana solito. Tampoco me dicen Stasia como si tuviera dos nombres y se dividieran de esa manera. Pero debo admitir que ese Ana me gusta porque es cariñoso. Ese Ana es el que usa mi familia. Es corto. Es cercano. Es del corazón. De ahí nace una tal full-anna.

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