Domenica, Charlie y Lola

Hace unos años nos visitó por primera vez en Bogotá. Vino por varios días y para tener sólo seis añitos me pareció muy valiente. Fue mi compañerita. Se ajustó a mi horario y a mis actividades. También me adapté a las de ella. Es una personita que desde que nos enteramos que iba a llegar a este mundo nos ha traído muchas alegrías. Yo sé por qué lo digo. Domenica es mi sobrina mayor. Es risueña y muy graciosa.

A veces le digo green eyes como la canción: “That green eyes/Yeah the spotlight, shines upon you/And how could anybody deny you”. Durante los dos primeros dos años los tuvo color celeste piscina, tengo las fotos como prueba. Gracias a ese cambio se ganó esta canción de Coldplay, de lo contrario tendría que estarle buscando otra. También le cantaba Tiny Dancer de Elton John pero no parecía hacerle tanta gracia. Esa se la ganó desde que salió en su primera presentación de ballet vestida de conejo. ¡Ay Dios! La belleza de foto que tengo en mi casa. Tiene una diadema con orejas rosadas y peludas. Está vestida con un leotardo blanco y un tutú rosado. Se está riendo de medio lado tapándose la mitad de la cara con las manitas. Con la misma timidez de hoy en día.

Nos encantaba alquilar películas y series. Rey estuvo de viaje varias veces en esos días por lo que dormíamos juntas y veíamos nuestra fábula preferida hasta tarde en la noche.

Charlie es el hermano de Lola. Es rubio, delgado, con ojos almendrados, su nariz parece un número 3 que está de cabeza. Su pelo está peinado con carrera al centro y se para a cada lado, como si le pegara el viento. Su cabeza tiene una forma rara. Como la semilla de un marañón. Siempre anda con camisetas que tienen las mangas de un color diferente al resto de la camiseta, como de los 70’s. Por lo general tiene alguna palabra en el frente. Casi siempre dice “Charlie”. Es muy dulce y cuida siempre a su hermana. Tiene la voz perfecta para ser un hermano mayor. Aunque no sé qué signifique eso.  Cada vez que lo vemos nos dice lo mismo: “Ella es mi hermana menor Lola, es muy pequeña… -hace una pausa y nos vuelve a ver y dice con cariño- y muy graciosa”. Esa es la introducción.  Lola tiene una voz muy dulce y tierna. Es muy parecida a Charlie pero tiene unos lazitos en los pelos parados que tiene a cada lado. Eso es lo que hace que se vea como una niña en vez de un niño. Eso y su ropa.

Las cosas cambian. Algunas mejoran. Otras se quedan igual. No he vuelto a ver a Charlie ni a Lola. Ahora Domenica tiene 13 años. Nos sigue visitando todos los años. Esta vez vino sola en el avión. Ahora se ajusta más fácil a mi horario y a mis actividades. Sigue siendo mi compañerita. Más compañerita. Seguimos viendo series. Hasta la madrugada.

Hace unos días nos estábamos acordando cuando veíamos a Charlie y Lola. Nos reímos. Se me acercó y en voz baja me dijo: “tía, yo estaba enamorada de Charlie…” “¿Cómo?” –le pregunté con curiosidad “si es una fábula” le dije y me contestó inocentemente: “es que por la voz me lo imaginé y me gustó”.

Como me contestaría ella con una gran carcajada: “LOL”.

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