Constantina ¿segundo lugar?

Coti -así le digo de cariño desde que su hermana menor de bebé no podía decirle Costi como le dicen todos- tenía mucha tos en la tarde. Tanto así que cuando la mamá la oye por teléfono me pide que no la lleve el lunes a la escuela y que la pase a dejar a la casa para que yo pueda trabajar. Estoy a una semana de tener un evento muy grande y con mucho detalle.

Se quedó a dormir en casa porque mi hermana estaba de viaje con su esposo y la escuela queda cerca de donde vivo.  Las otras dos hermanitas que están en una escuela diferente a la de Coti se quedaron donde una de las abuelas.

Nos acostamos no muy tarde viendo tele, los ojos le lloraban, estaba ronca y tenía muchos mocos. Definitivamente no se sentía muy bien porque cuando se quedan a dormir en casa se acuestan lo más tarde que pueden.

La froté con Zepol aunque no estaba muy contenta con el olor del remedio, siempre gruñe y pide que no la frote más. Hasta la fecha soy fiel creyente de que una vigorosa frotada nocturna lo cura todo. Lo que no se hereda se hurta, este ha sido el remedio infalible de mi papá contra la tos y el resfriado.

Antes habíamos pasado a la farmacia a comprar un medicamento que me pidió la mamá que le diera.

Admito que cuando Coti se resfría y está conmigo me pongo un poquito nerviosa debido a su afeccioncita en el corazón. Sigo las instrucciones de los medicamentos que me da mi hermana al pie de la letra y leo todo varias veces. Cuando la froté, de paso hice una oracioncita pidiendo que no tosiera y pasara una buena noche.

El lunes Coti amanece igual de resfriada pero bien de ánimo. Dormimos hechas un colocho. Siempre que andan resfriadas yo salgo premiada pero no la iba a dejar durmiendo solita en el otro cuarto. También me niego a dejarla en la casa con las muchachas y le pregunto a mi cliente -amiga si puedo llevarla a su casa conmigo. Sólo tenía que hacer el inventario de los artículos que estaban en su casa para enviar al hotel Intercontinental por lo que me sentí cómoda en hacerlo. Le pregunto también a la más importante del día si quiere ir conmigo a trabajar y decido nombrarla mi asistente.

Lo que me iba a tomar unas dos horas me tomó más del doble. Pasó muy tranquilita con mi iPad en un sofá cerca de donde yo estaba. Es la más techie de la familia y le encanta estar buscando cosas y leer, es la que siempre me deja el iPad a reventar de aplicaciones de juegos. Mis clientes se portaron divinos con ella y ella disfrutó la importancia que le dieron enseñándole cosas de la casa como por ejemplo las huellas de las manos de los cinco integrantes de la familia cuando construyeron su casa.

La casa de mi amiga es muy grande y linda pero en la tarde Coti me dijo que lo que más le había gustado de la casa eran las huellas en la entrada del garaje. Es curioso cómo los niños le dan importancia a los pequeños detalles.

Fuimos con un camión y el chofer a dejar el inventario al Inter…aquello se me hacía eterno porque a mi pequeña asistente hacía horas se le había pasado la hora de almuerzo pero el iPad tenía suficiente batería y dejé el carro encendido porque hacía calor y no quería que se sintiera mal. Le había ofrecido de premio y como pago del día de trabajo que almorzáramos en el Inter lo que quisiera. Como le encanta la comida, sé que es una justa y buena paga.

Toda una trabajadora ejemplar. No hubo queja alguna. Me llamó la atención su gran paciencia y buen comportamiento. Bien merecido tenía el almuerzo.

Todo un espectáculo verla pedir su hamburguesa gourmet. El salonero tratando de estar serio mientras tomaba la orden me volvía a ver como preguntando: “¿usted le dijo que se aprendiera lo que iba a pedir….?”. La combinación de ingredientes que escogió de la lista me causó risa. Acertada combinación la que hizo. Como buena hija de su madre que es chef.

-“¿Qué pensás de que tíoCu y yo adoptemos un bebé?” – Le pregunté de la nada mientras nos comíamos la hamburguesa y el salmón.

Hubo un silencio un poco largo para ser una niña de 8 años. Me parece que dejó de masticar y por los ojitos que iban de un lado al otro lentamente, sentí que pensó por un ratito la respuesta que me iba a dar.

-“Me parece bien… solo que no tan bien porque nosotras pasaríamos a un segundo lugar.” Me contestó con un poco de pena, con esos ojos verde oscuro con pestañas casi negras, entrecerrados y no muy segura de que para mí era la mejor respuesta. La sonrisa que se le salía era como para que la perdonara por la honestidad pero muy segura de que eso era lo que pensaba y que me lo tenía que dejar muy claro. Esa sonrisa que deja ver los dientes de los lados en desorden y que se le salen como una morsa –yo la molesto con eso y se enoja mucho. Siempre le digo que es un cumplido y que se ve muy simpática pero claro que no lo entiende.

-“Tengo que acordarme de estas palabras. No se me puede olvidar. Cuando le cuente a mi hermana y a Rey…” Es lo que pienso rápidamente, conmovida y alegre por semejante respuesta. Inmediatamente tengo que pensar rápido porque me pregunta:

-“¿Por qué me preguntás eso?”

-“No… sólo quería saber qué pensas de la adopción…”

-“Me parece bien pero no sé si yo quisiera que vos tuvieras… Si yo adoptara un hijo, que sí lo haría cuando sea grande, me iría a un lugar muy pobre como Africa…aunque qué difícil adoptar sólo uno…de fijo cuando llegue y vea a todos los chiquitos me los voy a querer traer a todos conmigo…”

Mi orgullo no me daba más. Estaba asombrada de esa conversación tan seria y madura. La ternura no me cabía en el corazón. ¡La quería ascender de puesto!

Hace menos de dos semanas me volvió a recordar que a ella no le gustaría que tuviera hijos porque ya ellas tres no serían tan importantes para mí ni me podrían visitar en Bogotá porque yo estaría ocupada y yo no podría ir tan seguido a Costa Rica.

Cuando Constantina nació el doctor le dijo a mi hermana que había nacido con un corazón enamorado. Porque latía más rápido de lo normal.

No tengo muy clara la parte médica de lo que sucede con su corazoncito pero lo que creo firmemente es que nació con un corazón más grande de lo normal donde caben una gran nobleza, empatía y ternura. Y sí, es un corazón enamorado de la vida.

Esto junto con otros episodios de mis sobrinas que se desbordan en amor y simpatía me van quedando grabados en el alma.

Hace muchos meses estábamos en un offsite de la oficina donde trabaja mi esposo y conté la historia de Coti. Sandy me pidió que se lo enviara por escrito y no lo había hecho. Esto se lo dedico a Sandy porque gracias a ella empecé a escribir estos relatos y guardarlos. Tal vez cuando estén grandes les haga gracia leerlos. No sé porqué Sandy me lo pidió pero me gustó que lo hiciera.

¡Y claro que me gané el premio de consolación! A menos de dos días del evento me entró una gripe digna de pasarla en cama. No me pude dar el lujo. No importa, había requete valido la pena.

Miércoles 19 de noviembre, 2014

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6 comentarios en “Constantina ¿segundo lugar?

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