4:26:55

(Música de fondo)

Siéntense a escuchar

el relato de un viaje crucial (para nada fatal)

que empezó en la ciudad de Bogotá

a bordo de un aeroplano, a bordo de un aeroplano

El piloto (Anas) un poco nerviosón

el Capitán (Rey) valeroso y confiado

muchos pasajeros salieron ese día

a dar un paseo de (al menos) tres horas, a dar un paseo de (al menos) tres horas…

 

Así empieza esta aventura que no tiene nada que ver con Gilligan.

Domingo 13 de octubre…creí que ya casi sonaba el despertador y que por eso me desperté solita (pero ¿cómo? si me había acostado a las 12:00 mn viendo Monsters University. No podía ser posible que ya tocara levantarme), alguno que otro movimiento intestinal no me dejaba dormir…pero todo iba a estar bien.

2:30 a.m. vuelvo a ver el reloj y esa era la hora. Empecé a pensar en cosas bonitas, en las sobrinas, en la salida de la carrera…no, no, no… ¡No era un buen pensamiento a esa hora! empecé a aplicar the relaxation response

3:00 a.m. …motivación de todos ustedes, los consejos…

3:30 a.m….”¿me tomo algo para dormir? ¡no! ¡eso sí sería un viaje fatal!”

4:00 a.m. “todavía me puedo dormir media hora porque ahora sí estoy cansada…”

4:30 a.m. ¡sonó la alarma! ¡Directo a bañarme!

4:45 a.m. lista, sentadilla en la cama, con el mejor outfit que se haya hecho hasta ahora en la historia de las maratones.

Rey me dice que nunca he estado lista tan rápido. Tanto así que tuve que esperar 15 minutos a que llegara el desayuno.

5:00 a.m. huevito pasado por agua, té (¿cómo no tomar té?!), medio bagel con miel (no entró más que eso) y banano, todo esto acompañado de la parte final de Monsters University…me ayudó mucho para bajar el mariposeo.

Geor, las chicas me dijeron que es pésima…nada que ver, ¡está buenísima!  Mike Wazowski y James P. Sullivan, mejor conocido como Sulley; dos maravillosos personajes que más adelante en la carrera me encontraría en repetidas veces en forma de globo metálico de helio…imposible no sonreír ante estos dos en cualquier milla. Cada medio sonrisa, risa o carcajada en la carrera era ganancia para mi estado de ánimo. De eso no me quedó la menor duda.

Después de embarrarme los casi 368g. del pote de Vaselina, tomarme la foto que les envié en la madrugada y hacer un chequeo mental para que no se me olvidara nada, salimos del hotel. La verdad, un poco cara de barro esto del chequeo mental porque el que llevaba todo lo importante era Rey…Más adelante lo confirmaría.

6:00 de la madrugada, tan oscuro como si fueran las 10:00 p.m.  Decenas de personas caminando hacia el mismo lugar que nosotros. De camino ya estaban los fotógrafos de la Maratón, lo que había que tener puesto era el número para la posterior identificación del atleta. Posamos como 3 veces. Peace and love hand sign.

En la primera cuadra Rey me entrega un papel doblado y me dice que es de una amiga que me lo mandó…no voy ni por la tercera palabra cuando se me nubla el lente de contacto… Yo pienso: “¡qué detallazo!” Y tomo una de las mejores decisiones: guardarlo entre mi bóxer Hanes 95% puro algodón, 5% spandex (la pieza del elástico lo dice, claro está) y la licra de correr. Cuando vamos llegando, me da otro papel… y pensé: estas dos entran conmigo a la meta porque no pudieron venir pero vamos a entrar juntas. ¡El papelito va pal boxer!

Llegamos a los corrales. ¡Qué cantidad de gente!!!!!!!! Algunas en pijama y pensé: estos gringos locos que se disfrazan pa todo. Claro, ya yo estaba pensando en mi disfraz del año entrante.

Mientras tanto Rey se fue a averiguar algo (todo lo tiene que saber), aunque creo que ocupaba su tiempo solito, de él con él.  Me senté a la par de Pablo, un señor mexicano que vive en Houston. Quería hacer un tiempo de 3:10…¡puta! ¡casi salgo huyendo! Bajo el toldo que nos medio guardaba del frío, intercambiamos algunas opiniones. Le respondo a sus preguntas sin dar mucha info pero siempre cae uno en la trampa de la cabeza. Cuando me pregunta cuándo me devuelvo, le respondo que el lunes….”¡ah, muy rápido! El lunes te va a doler todo…” Igual todo me lo dijo muy buena gente pero “¡ciao Pablo!”

Todos en el corral como ganado, se canta el himno de los “Estados” con algunas fallas técnicas (mejor, estuvo menos sobrio y así no lloré) y de pronto la gente empieza a deshacerse de sus pijamas (¡eran pijamas!), bolsas plásticas, jackets viejas, guantes, bufandas, gorras….los tiran al lado, le cae a alguna gente encima y solo se oye: “sorry, I’m sorry” -siempre tan educados estos gringos!

Nos vamos moviendo a paso de tortuga…es tanta la gente que caminamos muuuuy lento por varios minutos (en este instante en mi casa en Bogotá estoy cagada relatando, con la lágrima en el ojo de la emoción)…

Como si fuera poco que Rey (que no es un príncipe, es un rey de verdad) me está acompañando, decide alzarme para que yo vea para adelante y para atrás…¡SE ME PARAN LOS PELOS! Nadie en la carrera, a menos que lo alzaran pudo haber visto lo que yo vi.Un mar de gente que se movía como hormiguitas. No se veía el principio ni el fin.

Meto las manos entre los guantes para hacerme que me estoy calentando pero estoy llorando y Rey me pregunta: “¿estás llorando?” Me acuerdo de Chapita y le contesto: “noooooo, tengo frío”…

Any Way you Want It de Journey es lo que suena cuando nos toca arrancar y pienso en el nombre de la gira de Michael Jackson: This is it!!!!!! Cuando paso por la salida pongo el Polar y le damos. Faltaba mucho para apagar ese reloj.

No hay nada que les pueda escribir que vaya a describir cómo me sentí. Algunas cosas que pensé: “voy en otra dimensión, qué es esta grandísima oportunidad de hacer esto, ese mae rellenito va rapidísimo (me acordé de Chapita y cancelé ese pensamiento), qué maravilla tanta gente dando apoyo….” Pasan los pacers con sus rótulos 4:00/4:10/4:20…. Para los que no saben, los pacers son corredores que lo ayudan a uno a terminar en un tiempo específico. Llevan un rotulito (no se qué es más cansado, llevar este rotulito o el disfraz) y uno los sigue. Y pensé: “¿será que nos pegamos a uno?” Como si esto fuera alguna fórmula mágica…¡ja!

Doblamos a la izquierda. No se porqué esos virajes eran como alcanzar la fama…la gente se abre hacia una lado y quedo con mucho espacio de mi lado. Una chavala me ve la camiseta y me grita: “Your first one!!! Way to go!” Y pienso: “esta camiseta está cumpliendo su cometido…”

Primer rótulo que veo entre el público:

YOU’RE ALMOST THERE 

¡y no llevábamos ni una milla!

No supe cómo tomarlo pero me reí. Primero me sentí engañada pero después me reí.

Trabada, iba muy trabada. Sentía que iba haciendo un esfuerzo grande pero no podía pensar en eso. Con mi Zoot wind breaker (compañero fiel, ya no los fabrican. Ese modelito no lo he vuelto a encontrar. Por lo tanto la decisión se había tomado habiendo puesto a prueba el método: cuando no lo necesitara me lo amarraba a la cintura, y se extendería a medio cuerpo como una capa corta de súper héroe…).

Rey me había explicado cómo iba a funcionar la alimentación, la hidratación, cómo había dividido la carrera para él por si yo quería hacer lo mismo -cosa que no hice, mi plan era “lo que Dios depare…”

Qué hijueputa (adjetivo calificativo que debe ser empleado para mayor énfasis) plan el de Rey más bien trazado, a la perfección, a prueba de todo, con una puntualidad alemana…Nunca se desentendió de mi. Todo lo contrario.

Voy viendo mis pulsaciones porque me siento muuuuuuy trabada y cansada…”cómo no”, pienso yo, “si no dormí…” “y-tampoco-entrené-co-mo-to-ca-ba”…  ¡Cancelado ese pensamiento otra vez!

Pasamos por la milla 9 a la hora exacta que Rey me había dicho. Me lo recordó porque vi banderas francesas y era “devant Starbucks á la 9ème mile de la course” donde mi profe había dicho que llegaba pero más tarde. No pude practicar mi francés. No importa, vi  muchos ”Allez allez!

Tuve mini ups and downs pero la gente hacía que fueran muchos, muchos ups. Varias veces toqué cartones que decían: “touch here for power” con una estrella o un “botón”. Yo ponía cara de que en efecto me iba a dar poder (¡y sí daba!), me corría un toque a la izquierda y tocaba el botón o estrella…”way to go!” me gritaban.

Entramos en algunos barrios donde había un poco menos de gente, empezó a calentar el clima. Antes me había deshecho de mis guantes de Gef, los quería mucho. Los enrollé, metí uno dentro de otro para que no se perdieran y al caño. Hay algunas descripciones que ya muchos saben pero para otros son necesarias: todo esto lo donan a gente que lo necesita.

En serio, ¡esta camiseta cumplió como nada su cometido! Unas 25-30 veces me debieron de haber gritado que buenísimo que era mi primera, que le diera con todo, que lo iba a lograr… Y como el diseño estaba tan bien hecho (jaja), cuando yo avanzaba y me veían por detrás, dos o tres me dijeron: “Anesteisha you can do it!”  Yo alzaba ambos brazos y con los dedos en señal de peace and love (ojo Geor, tu seña en múltiples ocasiones), les agradecía.  Se me olvidó recalcar el detallazo de la camiseta en la entrevista que nos hizo ESPN Run.  ¿Qué tal?! A la llegada nos entrevistaron. ¿Cómo no? ¡Estos dos cuerpos atléticos y esos outfits no podían pasar por menos!

Ya en las últimas millas donde todo es más lento, los mismos participantes me decían: “¡Costa Rica! ¡Vamos Costa Rica” ¿Por qué? Porque el diseño permitió una fácil lectura y rápida motivación. Ya se los había dicho.

Mucho más adelante nos necesitamos unos a otros. Siempre le doy ánimo a los que van peor que yo: “Vamos Mario”, “El Zarpe, qué buen nombre!”  “Sarita, qué bárbara el ritmo que lleva…!!” Sarita, una señora chiquitita, gordita con buen ritmo.  Toda esta motivación por lo que dicen las camisetas atrás. ¡Qué lindo!

Me pasa un mae y me grita algo de apoyo e inmediatamente le quiero devolver el gesto, leo su camiseta un poco atarantada y le grito: “Way to go MILES…26-point-two….!” Su camiseta decía la distancia de la carrera… ¡qué animal yo! Nos reímos los tres. Pero también ¿para qué pone la distancia?! ¡Todos sabemos lo que nos toca correr! Gracias.

Este evento deportivo tiene una energía impresionante. Yo me alimento de la gente. Es mi combustible. ¡La ciudad entera se tira a la calle! ¡Definitivamente se sienten las buenas vibras!

Algunos rótulos que vi, creados para desconocidos pero era como si fueran para mi:

To me you’re a Kenyan

You look sooooo skinny (y le grité de vuelta: “I know!” nos morimos de la risa y nos hicimos amigas)

I don’t know you but I’m proud of you

Run random stranger

Marathon: a 10k race with a 20 mile warm-up (la señora bien ubicada, 10k antes de terminar)

With that fuel belt your butt looks great

Chafing is sexy

Toenails are overrated

Free Hugs -Varios cartones puestos enfrente de una banda que tocaba en una esquina y paré a abrazar al cantante. El mae paró de tocar, se bajó de la acera y nos abrazamos. Rey me pregunta quién es y le contesto “no sé…”

Motivational Sign (eso era todo lo que decía este sign pero me hizo reír)

Thanks for reading my motivational sign (me reí pero casi lo ahorco)

Smile if you’re not wearing underwear

Smile if you peed a little

Your training lasted longer than Kim Kardashian’s marriage…

You’re not the government, you can’t shut down (y es que sí funcionan porque pensé que tenía toda la razón)

Gracias a las negritas uniformadas de verde menta  -parece que de alguna iglesia- que aparecieron como 3 veces con sus rótulos espirituales motivacionales. Buena nota. Dieron en el clavo.

Me motivaban mucho los rótulos colgando en las partes de atrás de la camisetas, como unas cintas con gasillas que decían: “In honor of…” “In memory of…” ¡Un mae llevaba como 25 cintas!

Y por muchas causas: espina bífida, cáncer, diabetes…  ¡Más gracias le daba a Dios de poder estar ahí corriendo!

Llevé mucho tiempo adelante a un mexicano que decía atrás en su camiseta: “Má, esta va por ti”. Awwww!!  Otro mae decía atrás: “To Mom and Dad” Así es que Ma y Pa, los tuve presentes ¡y con recordatorio! Geor, dos hermanas llevaban “sister” con una flecha para el lado opuesto de cada una. Vestidas igualitas, de amarillo y gris. Solo que una era más flaca…como vos…

Seguía trabada. Me sentía cansada pero perfecta de aire. El cuerpo también perfecto. Era raro.

De pronto, out of the blue, me empezó a pellizcar la rodilla izquierda, le pedí a Rey que nos pasáramos al centro de la calle porque tal vez iba un toque inclinada.

De pronto un metatarso.

¿Y qué fue aquello que se me desencajaba la cadera derecha?

¡Nunca en la vida!

Claro, nunca en la vida había pasado de 2:30 horas. Nunca en la vida había hecho una maratón.

Quería llorar y preguntarle a Rey: “¿verdad que la vamos a terminar?” porque me urgía que me dijera que si pero me pareció demasiado niña mi lamento.

En un momento decidí no ignorar el dolor porque me estaba enfocando más en eso y mejor que formara parte de mi, sentirlo, ir juntos. En eso Rey me dio un “tips” parecido, el del monje y pensé: “voy bien, no ando tan perdida”.

No se cuándo desapareció todo pero nunca más dolió nada. Y cuando diga nunca es que hasta hoy me siento fresca como lechuga. “Suck it Pablo from Houston”. Tenía que escribirlo…

Gracias Dios.

Me había prometido a mi misma no caminar. Siempre cumplo mis promesas a los demás, ¿cómo no cumplirme a mi?!

Cuando revisé mis pulsaciones (sorry pero eso sí lo tenía que chequear), en ese momento fue inevitable ver el tiempo: 2:35 hras. Aquí empezaba lo desconocido para mí…Twilight Zone! Fuera bueno o malo ¡era la primera vez! Sentí meeeello pero también tuve un boost y fui feliz. Volví a ver aquellos edificios aaaaaltos, aquellas calles aaaaanchas, se oía un ritmo de todos marchando como al mismo paso, no había música ni mareas de gente en la calle. Todos estábamos en lo mismo. ¡Y yo ademas iba con mi Tiri!

Rey no es de hablar nunca en la corrida, no le gusta. Pero nuevamente, le salió a relucir su condición de rey cuando le dije que NECESITABA que me hablara y me dió varios speeches. Todos muy buenos.

Otra buenísima fue cuando seguro me vio cara de culo, iba jalándome como a dos metros adelante mío y lo veo que baja la velocidad y me dice: “necesito que me jalés porque me está doliendo un pie…” Creo que llevábamos como doce kilómetros o catorce… Y pienso: “qué raro, venía adelante mío jalándome y ahora me dice esto y yo no tengo fuerza para jalarlo…” Inmediatamente le desarmé su argumento de psicología inversa y se murió de la risa…le tocó seguirme jalando.

No parábamos en las estaciones de hidratación pero caminábamos rápido. Estos eran mis momentos que me sabían a ¡¡¡GLOOOOOORIA!!! por lo que en lugar de caminar 4m, decidí caminar 6m pero Rey me descubrió y me dice: “Anas, necesito que pare menos y le ponga” ¡Buuuuuuuuaaaaaaaaaaaa! “Me pescó” -pensé yo, me le enfrenté con voz fuerte y le dije: “no porque me ahogo” y empecé a tomar más lento para reforzar mi argumento. Igual, me descubrió.

En el km 32 (tenían rótulos en millas y en kms. Buenísimo.) tuve un segundo aire. Empecé a vacilar con la gente, otra vez a leer los rótulos, le puse un toque más, me sentía poderosa. La mente iba brillante. Sólo pensamientos positivos.

Solo me faltaba una carrera de 10k. Así decidí verlo.

Anastasia owns Chicago!” Y pensé en aquella foto que me había tomado en el stand de Nike (referencia en mi FBK) y que tenía toda la razón.

Música de fondo, música en la cabeza, rótulos repetidos que seguían haciendo gracia. ¡Esto lo termino!

Rey no solo tenía papelitos de estas dos amigas que iban a entrar a la meta conmigo, tenía papelitos de ¡TODOS y CADA UNO DE USTEDES!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Los llevaba en el canguro que acabo de bautizar Nathan (por la marca). Fue muy raro porque dijo que no iban en orden específico (solo faltaba que llevara un archivador) pero cada uno fue saliendo en el momento justo y necesario. Decían lo que tenían que decir. Dios es grande.

Por ejemplo el de Papi y Mami, entre otras cosas decía que me esperaban en la meta….¡en la milla 24 aprox! ¿Así o más adecuado?!  Todos iban quedando doblados entre el bóxer y la licra y TODOS entraron conmigo a la meta.

Más o menos en el km 34 me dio otro papelito…en este exploté y lloré mucho, como chiquita, con ahogo incluido. Rey los conocía todos y me dijo con una sonrisa: “Anas, lo que dice ese se supone que te tenía que hacer ir más rápido, no más lento” Nos reímos y estuvo de acuerdo conmigo en suspenderlos por un rato para no ahogarme.

¡Los de las sobrinas son divinos! Por razones obvias y por protección de derechos de autor, me los guardó para mi. Pero qué tal que venía pensando en Galita y de pronto Rey me da el papelito que estaba firmado por “Galita”.  Rey me dijo que Geor le había dicho que ella misma puso así….is that cute, or what?!

Todos los papelitos están conmigo, sanos y salvos. Ya desarrugados.

En la milla 24 veo una bandera de CR y a Gustavo (mi amigo presidente de un grupo de corredores, compañero de Krispy Rent a Car, estaba en el cole y dueño de la palabra  “marchambro” -chiste que solo a él y a mi nos hace gracia). Le empiezo a gritar y me le tiro encima, nos confundimos en un abrazo (en periódico en RD, una noticia hace tiempo: “ se confundió en un abrazo con el Presidente…”).  Aquí claramente se sabía quién era Gustavo y quién era yo, nadie estaba confundido. Dimos como 3 brincos juntos, yo le gritaba que me diera el “marchambro” para entrar a la meta… Tuve felicidad para otra milla más. Me fui un toque de polla con la emoción y se me medio arratonó la pantorrilla izquierda. No importaba, había valido la pena y ya casi llegaba.

Ahí sí vi las pantallas del tiempo, veo mi reloj y le pregunto a Rey qué tiempo llevamos. ¡Puta! Ibamos hacer menos de las 5 horas que creí. ¡Había que socarle! ¡Ibamos a hacer menos de 4:30 horas!

No sé donde estábamos pero la ciudad se hacía graaaaande, la calle aaaaaancha, más y más gente, doblamos a la derecha, la subida del puente (¿qué era esa subidilla comparada con el Alto de las Palomas?!) y de pronto la meta….Antes del puente saqué una gasilla para pegarme el número que se venía levantando. Venía pegado de las dos esquinas de arriba pero por el viento se me levantaba la de abajo y no se veía el número. Me pregunta Rey que qué estoy haciendo y le contesto: “diay, sujetando bien el número para que se vea en la meta y salga bien la foto…todo este esfuerzo ¿y que no haya foto mía? ¡Ni loca!” Claro que pensó que estoy loca…

Me acomodé la capa de cintura. Extendí la camiseta para que se viera el look Relax ochentero: “My 1st One/Cheer Me up!!” y me acomodé el pelo pegajoso detrás de la gorra. Levanté los dos brazos con el peace and love sign en cada mano ¡y sonreí más!!!!!!!!

Pasamos el finish line y Rey me dice: “Anas, ya, pare…” pero yo seguía corriendo. 4:26:55. Mi primera maratón.

A dar un paseo de (al menos) tres horas…

 

 

 

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